Durante la última década, la descompensación entre las dos conferencias ha sido una de las señas de identidad de la NBA. La dominación del Oeste sobre el Este a nivel de talento, competitividad y expectativas ha llegado a puntos aberrantes en algunos tramos de los últimos diez años, en los que la Final de la Conferencia Oeste era considerada a niveles prácticos la final del campeonato.
Equipos que ni siquiera entraron en Playoff con más de cincuenta victorias o auténticos equipazos a los que su situación geográfica impidió acceder a la batalla final por el anillo ilustran a la perfección lo salvaje del Oeste, nunca mejor dicho. En la otra costa, pírricos conjuntos con más derrotas que victorias paseaban por la post-temporada la decadencia de una Conferencia devaluada que abría año tras año el debate sobre la justicia del sistema.
En los últimos tiempos, la balanza se ha ido equilibrando. El desembarco de talento joven en varios equipos de la Conferencia Este, la inteligente y eficiente reconstrucción de algunas franquicias y la inmediatez competitiva de otras han hecho que la Conferencia pueda mirar a la cara a su homóloga del Oeste. Si bien es cierto que no hay un equipo con tintes de dinastía como Lakers, el Este tiene a día de hoy más contendientes reales que el Oeste, donde la alargada sombra de los angelinos minimiza la proyección de algunos de sus cualificados rivales.
Las razones de la perdida de preponderancia del Oeste no sólo se deben buscar en la emergencia del Este. También hay varios factores internos que han contribuido a esta paridad existente en la actualidad. Minnesota Timberwolves y Sacramento Kings, dos de las franquicias que más solera han dado al Oeste en los últimos años están inmersas en una crisis que tiene menos señales de recuperación que la económica mundial.
Igualmente, promesas de mucho, como Hornets o Jazz se tambalean entre la mediocridad y la transición hacia otro proyecto. Por otra parte, los equipos texanos ya no son lo que eran, y aunque nadie puede descartarlos, el tiempo de San Antonio Spurs y Dallas Maverics parece que ya pasó. Los dos estarán ahí, pero ¿tienen las plusvalías que requieren los Playoff?
A la espera de la catarsis que pueda producirse el verano de 2010, parece que la tendencia de dominación podría volver a darse en los próximos años. La juventud y el talento de equipos como Pórtland Trail Blazers, Oklahoma City Thunder o Los Angeles Clippers auguran un incremento de la competitividad de la Conferencia.
En el Este, la irrupción de nuevas franquicias emergentes es más incierta. Es muy complicado predecir el futuro de equipos como los Indiana Pacers, los Philadelphia 76ers y otros tantos, mientras que los que todos sabemos dependerán directamente de la retención de sus estrellas. De la misma manera, el poder establecido tiene más garantías en el Oeste, donde los Lakers piensan en dinastía, mientras los Boston Celtics están más próximos a su fecha de caducidad y el futuro de Cleveland Cavaliers se empezará a entender cuando LeBron James estampe su firma en el que será el contrato más lucrativo de todos los tiempos.
Angulovick
La primera vez que escuché el nombre de Brandon Jennings rápidamente lo asocié a inteligencia. Jeninngs abría un nuevo camino para aquellos jóvenes norteamericanos, llenos de talento, pero carentes de edad para debutar en la mejor liga del mundo. Es posible que muchos de ellos busquen únicamente el dinero rápido que no podrán conseguir en la NCAA, sin embargo Jennings me dio una sensación muy distinta.

Me da rabia cuando un jugador de esta calidad se echa a perder por su cabeza. Cuando se retire de la NBA (que como va será más pronto que tarde) Allen Iverson será recordado por tres cosas: gran jugador, que por tener poca cabeza se ha ido al garete y que no le gustaban los 



