Una de las armas más peligrosas y efectivas en el baloncesto es el tiro de tres puntos. El hecho de que una acción otorgue más puntos que cualquier otra, a pesar de su dificultad debida a la lejanía del aro, también es un arma de doble filo: una vez dominado el lanzamiento desde larga distancia puede resultar letal sobre defensas cerradas y contra equipos con un juego interior poderoso, y está claro que cualquier entrenador requiere tener tiradores en su equipo. Y si alguien llevó a la excelencia esta arma, ese fue Reggie Miller.
Nació en Riverside, California, y dos de sus cuatro hermanos también han sido deportistas de élite: su hermano Darrell fue catcher en los California Angels de la MBL y su hermana mayor Cheryl fue una de las mejores jugadoras de baloncesto de la historia, pero eso fue antes de la fundación de la WNBA. Una familia de muchas aptitudes atléticas, pero Reggie nació con ciertas deformidades en las piernas que le impedían caminar con normalidad, y tuvo que caminar durante años con correctores. Al más puro estilo de Hollywood, esto no amedrentó en su ánimo y aprendió a jugar al baloncesto con su hermana (quien le solía ganar, cosas de la edad). Sus piernas se fortalecieron y acabó, al igual que sus hermanos, siendo un gran atleta. A la hora de ir a la universidad, se quedó cerca de casa, en UCLA, donde marcó una época como jugador y se licenció en historia. Allí destacó sobre todo en su año Senior, clasificando al equipo para la NCAA ganando partidos con triples en los últimos segundos, o con 33 puntos sólo en el segundo tiempo del partido en el que ganaban al campeón nacional. Al acabar su trayectoria universitaria era el segundo máximo anotador de la historia de UCLA, y lo sigue siendo. El primero fue Ferdinard Alcindor, quien posteriormente cambió su nombre por Kareem Abdul Jabbar.
Así, este jugador de 2 metros y ochentayocho kilos se plantaba en el draft de 1987, y fue elegido por Indiana Pacers en el undécimo puesto, draft del que salieron jugadores como David Robinson, Kevin Johnson, Horace Grant o Scottie Pippen. Como curiosidad, aún no estaban cerradas las dos rondas actuales y se puede encontrar a Sarunas Marciulionis por Golden State en el puesto 127. Haz las maletas y cruza prácticamente el continente, para ir a uno de los estados donde el baloncesto es mandatario, el deporte rey y donde alardean de que allí es algo más. Indiana, donde el baloncesto universitario de los Hoosiers de Bob Knight había marcado una época no hacía mucho. En un principio hubo ciertas suspicacias por parte de los fans al ver su elección en el draft invertida en un tirillas de California (recordemos que era la época en que los Lakers dominaban la NBA, y que Indiana es, digamos, profundo) en lugar de a Steve Alford, estrella de la Universidad de Indiana, llegando incluso a haber abucheos al presidente de los Pacers Donnie Walsh. Al llegar comenzó como suplente de John Long, y solo fue titular un partido; cosa que cambió para su segunda temporada. Ya desde el principio se mostró como un competidor nato y un instinto letal en el tiro, y una gran efectividad desde la línea de tiros libres, que llevó a hacerse pronto con el respeto de su propio público y en un valor fijo en la plantilla; y ya desde su segundo año en la liga comenzaron a clasificarse para los playoffs.
Jugador tranquilo fuera de la pista y sin problemas extradeportivos, dentro de la pista se llenaba de una increíble energía y un incansable parloteo, comenzó a forjar su leyenda durante los años noventa, en sus enfrentamientos de post-temporada con los NY Knicks. La primera en 1994, cuando los Pacers arrancaron un 3-2 del Madison Square Garden con una actuación mítica de Reggie: 39 puntos, de los cuales 25 fueron en el último cuarto con varios triples muy lejanos encestados entre conversaciones con Spike Lee, uno de los fans más glamourosos de los Knicks; aunque finalmente fueron estos quienes pasaron de ronda. (último cuarto completo aquí, aquí y aquí) Esto no quita para que sea elegido en uno de los “greatest moments” de la NBA.
Al año siguiente, ya famoso por ser un jugador especialmente encendido en playoffs y más aún en los últimos cuartos, comenzó su serie contra los Knicks “robando” el primer partido, que tenían ganados los neoyorkinos de Pat Riley con 8 puntos en 8.9 segundos, poniendo a los Pacers dos arriba y llevarse el gato al agua. Este es otro de los “Greatest moments” de la NBA, donde se ven los dos triples que marca para empatar el partido; posteriormente John Starks falló dos tiros libres, fue el propio Reggie quien cogió el rebote y los Knicks le hicieron falta… a un jugador que esa temporada promedió 89.7% de tiros libres. Y no falló.
Los pacers eliminaron a los Knicks y pasaron a la final de conferencia, donde cayeron frente a los Magic de Shaquille O’Neal y Anfernee Hardaway. Estos playoffs dieron lugar a una relativamente corta travesía del desierto para reconstruir el equipo, convirtiéndose de nuevo en un contendiente al título en 1998, donde eliminaron otra vez a los knicks con triples sobre la bocina de Reggie Miller y forzaron un séptimo partido frente a los Bulls de Jordan, con actuaciones como estas en los partidos 3 y 4.
Al año siguiente llegaron hasta las finales de conferencia, pero por una vez los Knicks pudieron sobreponerse a su maldición particular con los indianos. En el 2000 consiguieron llegar a las finales de la NBA por primera (y hasta ahora única) vez, entrenados por Larry Bird. Una vez más, con los Knicks en frente, Reggie Miller sacó su casta de matador en los momentos cumbres y se creció en su escenario favorito, con un último partido de Miller de 34 puntos, 17 en el último cuarto. En las finales cayeron con los Lakers de Shaq y Kobe, que fueron mucho para el eléctrico tirador. A partir de entonces, el equipo fue poco a poco cayendo en expectativas: la entrada de Isiah Thomas en el banquillo por un Larry Bird mermado físicamente, la retirada de Rick Smits, y un constante caer hacia abajo que acabó por hundir al equipo definitivamente en el año 2005, el año de la pelea en el Palace de Auburn Hills. Todo este proceso multianual Miller lo siguió con profesionalidad y siendo el primer estandarte del equipo, para pasar a ser el segundo o el tercero tras Jermaine O’Neal y Ron Artest, pero tras la sanción se echó al equipo una última vez, llegando a hacer un partido de 39 puntos esa temporada. Quiso el caprichoso destino que se enfrentaran a los Pistons de Larry Brown en playoffs, y en el último partido el ex-entrenador de los Pacers pidió un tiempo muerto extra para que se extendiera la ovación del Conseco Field House a aquel espigado californiano que 18 años antes llegó para llevar a la franquicia donde más alto llegó.
En su haber, marcas como ser el tercer jugador que más partidos ha disputado con un mismo equipo tras Stockton y Malone, el jugador que más triples ha anotado en la liga (2560) y el duodécimo mayor anotador con 25279 puntos. También es el jugador que más jugadas de 4 puntos (triple + tiro libre adicional) ha conseguido, 24. También es uno de los seis jugadores que ha terminado una temporada con porcentajes de 50 (2p) 40 (3p) y 90 (1p), junto a Larry Bird, Mark Price, Steve Nash, Dirk Nowitzki y José Manuel Calderón. Fue el primer jugador de Pacers en ser titular en un All Star G
ame, y miembro del USA Basketball team de 1996 que ganó el oro en Atlanta.