Cada año con mayor asiduidad asistimos a la incorporación de jugadores internacionales a la NBA. Este hecho va a permitir que en el programa radiofónico de este viernes nos planteemos un debate en torno a la siguiente cuestión: “¿Deben los jugadores FIBA dar el salto a la NBA sin haber hecho una carrera prolífica en Europa?” ¿Ha hecho bien Sergio Rodríguez en ir tan pronto a la liga más competitiva del planeta?
Mi respuesta inicial sería SÍ, más que nada porque nadie puede asegurar que la experiencia, la madurez y una carrera bien llevada en el mundo FIBA te garantice el éxito en la NBA. El ejemplo más claro sería Sarunas Jasikevicius. Así que hay que aprovechar todas las oportunidades que se presenten.
Son muchos los aspectos que condicionan el éxito o el fracaso de un jugador extranjero en la NBA; a mi modo de ver el aspecto fundamental es la suerte; suerte de caer en una franquicia menor que al no jugarse nada te dé oportunidades; suerte de tener un entrenador en el que prime la visión de futuro sobre el día a día; suerte de tener un carácter que te haga superar las adversidades y no decaer; suerte de tener compañeros que te permitan una mejor adaptación al país y modo de vida. Un ejemplo sería Pau Gasol.
Si decimos que aspectos como experiencia y madurez no son sinónimo de triunfo, lo mismo podemos decir de la calidad; dando por sentado que al menos el 90% de los jugadores que dan el salto tienen una calidad contrastada, nos encontramos sin embargo que en un deporte donde prima el físico y la defensa por encima del conocimiento del basket, estos últimos factores predominan por encima del primero a la hora de marcar quien puede triunfar y quien no. Claros ejemplos son Sergio Rodríguez y Juan Carlos Navarro.
Aunque también soy de los que piensa que si tienes calidad al final se te reconoce y acabas triunfando. Claro ejemplo de ello es Toni Kukoc.
¿Cuáles son los motivos que llevan a un jugador a abandonar la seguridad de lo conocido por la incertidumbre de un mundo y unas costumbres nuevas?. Eso sólo lo sabe el propio jugador, pero un motivo común a todos ellos sería el deseo de demostrarse a sí mismos que pueden ser competitivos y estar al nivel de los mejores.
No obstante, creo que el salto a la NBA habría que mirarlo también desde otro punto de vista: el comercial por encima del deportivo.
La NBA apuesta por la globalización. Y a nadie debe extrañarle. Más de la mitad de los 30 millones de visitas a la web de la NBA durante las últimas finales fueron de fuera de EEUU. Y cerca de un 40% de los ingresos por mercadotecnia se generan más allá de sus fronteras.
Y hacia esta bien tejida telaraña donde se funden conceptos como deporte, dinero, éxito, glamour se ven atraídos sin remisión los jugadores.
Bienvenidos al mundo global.
Matrix









